Organización de armarios – La prueba definitiva

Para ir bien vestida y bien arreglada tienes que tener un armario ordenado. Un armario bien ordenado no sólo te muestra de un vistazo todas las posibilidades que tienes, sino que también contribuye a que tu ropa y accesorios se mantengan limpios, planchados y con ese aspecto de pulcritud que tanto llama la atención.

Ahora las casas, salvo contadas excepciones de pudientes o solteros sin hijos, son pequeñas y el espacio para almacenar escasea, así que hay que ser muy escrupuloso con el orden, con lo que guardamos y con lo que “pasamos a segunda actividad” como yo lo denomino. Porque tirar no tiro nada de nada. Siempre hay una hermana, una amiga  o una familia necesitada que hace buen uso de mis descartes.

Porque te puedes ver de esta manera….

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Una de las cosas que más me sorprende la facilidad con la que me olvido de lo que me desprendo… Cuando me describen alguna de las prendas que he puesto en la bolsa de IKEA (los bolsones de rafia de IKEA son perfectos para empaquetar toda la ropa que no quieres) es como si nunca la hubiera tenido. No me acuerdo de qué era ni de cómo era… Es como si una vez que salen de mi espacio, se borran también de mi memoria.

Aunque en el fondo creo que es un mecanismo de autoprotección de genera mi propio cerebro. Olvidándolo todo hace que no me coman los remordimientos cuando a los pocos días vuelvo a comprar otra prenda más o menos parecida… Y  vuelta a empezar!!!

Bueno, pero vamos al lío. Vamos a los 10 REGLAS BÁSICAS PARA HACER LIMPIEZA GENERAL DEL ARMARIO.

Regla nº1. Esta regla es cosecha de Paula. Y es que las cosas de marca, de marca ‘fetén’ no se tiran nunca ni se dan. Se guardan como oro en paño, pues es lo único que podremos lucir en el futuro como verdadero ‘vintage’. Si alguna de mis ‘beneficiarias’ espera encontrarse un bolso de LV entre vestidos y pantalones que vaya lista… ya puede ir despertándose del sueño.

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Y no, un vestido de Zara, por muy bonito que sea, no es de marca. Lo siento. Podrás guardarlo uno, dos, tres años… pero su destino final es la bolsa azul de IKEA.

Regla nº2. Lo que no te has puesto en dos años, directo a la bolsa azul. Si hay una prenda que no te has puesto en los últimos dos años, no hace falta que lo pienses ni dos ni una vez. No te lo vas a poner nunca más. Así que ya sabes cuál es el siguiente paso.

Regla nº3. No guardes nada que te esté grande. Si has adelgazado y la ropa te ha quedado grande, no hay mayor satisfacción que salir a comprar cosas nuevas. No guardes nada, porque si engordas otra vez encontrarás ropa con la que estar cómoda sin esfuerzo. Y ni se te ocurra arreglarla, porque será tirar el dinero. Esa ropa te identifica con otra vida, otra vida que ya no quieres.

Regla nº 4. No guardes nada que te esté pequeño. Y si la ropa te ha quedado pequeña, no te engañes, no ha encogido por el transcurso del tiempo. La que ha ensanchado eres tú. Y no quieres parecer una morcilla de Burgos enfundada en esa falda que no puedes ni abrocharte.

En este caso sólo se permite guardar una prenda. Una que te guste mucho y de la que hagas tu objetivo: que puedas volver a ponértela. Esos pantalones negros que te hacían un culo de muerte por ejemplo. Todo lo demás, a la bolsa azul. Si lo conservas, sólo ocupará sitio y te darán ganas de llorar cada vez que abras el armario.

Regla nº5. Separa la ropa por temporadas. Todos tenemos ropa que se puede clasificar en 3 tipos: de verano, de invierno y de todo el año.

Lo de todo el año siempre tiene que estar visible y a mano, y hay que descartar todo aquello que esté ‘perjudicado’: agujeros visibles, manchas imposibles de quitar, cuellos y puños deteriorados..

La ropa de la temporada que no sea de uso (la de invierno en verano y viceversa) debemos guardarla después de haber hecho la correspondiente criba y proceso de limpieza, en otro lugar. Otro armario, altillos o cajas. Pero no puede ocupar el precioso y codiciado espacio de nuestro armario.

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Regla nº6.  Hay modas que no superan la temporada de vigencia. Por ejemplo, el estampado escocés. No sé si este invierno quedará algún rescoldo, pero yo ya me he deshecho de la falda (que me costó 17€). Y desde luego que nunca me atreví con pantalones, chaquetas o jerseys con esos cuadros. Sólo voy a conservar una bufanda, que no pasará de moda, y que en todo caso podré endosar a mi mari para la moto.

Regla nº7. Orden por tipologías. Aquí es más por gustos y costumbre, pero yo ordeno mi ropa por tipología. Americanas juntas, camisas y camisetas, faldas, pantalones y vestidos. No mezclo, sino que ordeno por bloques. Así toda la ropa tiene más o menos la misma largura y transmite orden y sensación de equilibrio.

Mi mari hila más fino, y ordena las camisas por gama de colores…

Si conservas este orden te será mucho más fácil detectar qué es lo que sobra y qué es lo que no.

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Regla nº 8. No guardes nada de tu ex-pareja. Jajajajajaja, esta regla la aprendí la pasada semana en la playa, hablando de ésto con unas amigas. Una de ellas guardaba todavía corbatas de su exmarido y hasta un jersey de un exnovio. Vamos, vamos, vamos…. eso no va a la bolsa azul, eso va al puesto del mercadillo directamente!!!!!!

Regla nº9. Los básicos de calidad, el fondo de armario, existe pero también tiene que ser renovado de vez en cuando. Es cierto que una americana oscura nos saca de apuros, o unos pantalones negros, o un little black dress, pero la moda evoluciona y no siempre se pueden conservar las mismas prendas. Salvo que sea una chaqueta de tweed de Chanel o un abrigo camel de Burberry, cada cuatro o cinco años hay que renovar el fondo de armario. Los pantalones se llevan más estrechos o más anchos, con el tiro más corto o más largo. Lo mismo pasa con las americanas o los vestidos. Y hay que actualizar el look. Gracias a Dios ahora te puedes vestir por muy poco dinero, así que tampoco hay que

Regla nº10  Los zapatos también tienen fecha de caducidad. Da igual que sean los zapatos más cómodos  que has tenido nunca… no es admisible llevar un agujero en la planta ni los tacones pelados. Puede permitirse una visita al zapatero si su aspecto es excelente, pero no puedes mantenerlos ni un minuto más en tu zapatero. Estos no van ni a la bolsa azul, van directamente a la basura.

Estoy segura que te está costando digerir todo esto, porque más gente de la que pensamos tiene el síndrome de Diógenes doméstico. No es que vayan recogiendo basura de por ahí, es que no sacan la que tienen en sus armarios.

Pero cierra los ojos, visualiza la sensación del orden y limpieza y ponte en marcha. Ahora puedes hacer una primera limpieza para hacer hueco a algo de rebajas, y en octubre, con el cambio de temporada, puedes finiquitar con todo aquello que no hace más que molestar.

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Y por supuesto que acepto nuevas reglas para incorporarlas a este post. De hecho haré una revisión del mismo al final de temporada con las propuestas que me hayáis hecho llegar.

Un besito y espero que os haya gustado.

 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Chloé dice:

    Me ha gustado mucho porque es mi eterna lucha!!! Me encantaría tenerlo todo colgado, incluso las camisetas, porque todavía no he dado con la fórmula de doblarlas, colocarlas en el armario y acordarme de todas ellas. Pero es que la zona que tienen los armarios para colgar es pequeña, los míos tienen estantes, estantes y más estantes… Luego está mi trauma con los foulares, no tengo espacio para colgarlos todos, los coloco doblados y me vuelve a pasar lo mismo, que me olvido de ellos. En fin… que MUCHAS GRACIAS UNA VEZ MÁS!!! Un besito!!

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