Una semana de “rodríguez” al año, no hace daño.

Todos los veranos me toca quedarme unos días de “rodríguez”. Si esto se lo cuentan a José Luis López Vázquez o a Toni Leblanc en 1965 hubiera dicho que estamos locas. ¿Que una mujer se queda en casa, en la ciudad, para trabajar mientras su marido se va de vacaciones al pueblo? Ja, ja, ja!!!!!!!

De-dónde-surge-la-expresión-‘estar-de-Rodríguez’-cuando-alguien-se-queda-solo-en-casa- De-dónde-surge-la-expresión-‘estar-de-Rodríguez’-cuando-alguien-se-queda-solo-en-casa

Pero mira, todo ha evolucionado y ahora son ellos los que tienden las lavadoras (gracias a Dios, porque todas las tareas relacionadas con la ropa me horrorizan, ya os contaré lo que tenía que hacer para planchar, cuando planchaba), y ellas las que tienen que quedarse en la ciudad por motivos de trabajo.

Pero estos momentos de separación no sólo no son un trauma, sino que en realidad son una oportunidad. Yo no creo en las relaciones esas que están todos los días pegados, pegaditos, esos que no saben hacer nada el uno sin el otro. De hecho, cuando veo parejas que sólo se demuestran su amor (ahora más públicamente, porque no sólo lo hacen cuando están juntos, sino que lo hacen en facebook, twitter, instagram ….) desconfío inmediatamente. Yo creo que, cómo dice la canción, de vez en cuando “necesito respirar”, y en nuestro caso respirar aires distintos y, si es posible, separados por varios cientos de kilómetros.

Así que en mi caso, ha sido mi mari el que se ha marchado a su pueblo a pasar unos días de vacaciones. Cuando son las fiestas, es el momento en el que más gente hay, así que el disfruta como un loco con sus amigos y conocidos de la infancia y juventud, y con sus hermanos y familiares, y yo me quedo como una reina en mi hábitat natural que es la playa, el centro de la ciudad y el Corte Inglés.

A mi es que el campo, es que no me va. Lo reconozco, yo soy una completa urbanita y chica de playa. A mi dame Quinta Avenida y déjate de aire puro. Cada vez se me hace más cuesta arriba pasar más de dos días en un sitio donde no pueda ver escaparates, simplemente porque no los hay, sólo hay bares y olivos.

Así que estoy dispuesta a pasar unos días de “rodríguez” forzosos. Y alguno se preguntará ¿Y qué vas a hacer? Y la respuesta es sencillísima. Simplemente lo que me de la gana. Porque reconozcámoslo: vivir en pareja está muy bien, pero no puedes hacer lo que te da la gana. Siempre tienes a un “pepito grillo” que te va marcando el camino. Que si “dónde comes hoy”, que si “por qué enciendes todas las luces de casa”, que si “no entiendo cómo te gusta pasar el día en la playa”,… cuestiones todas ellas sin importancia, pero que unos cuántos días sin escucharlas están francamente bien. Oiga, y al revés también, que reconozco que yo puedo llegar a ser un auténtico coñazo.

Cosas tan sencillas como ver esa película sin que te hagan zapping cada 5 segundos, ver de nuevo Sexo en Nueva York (las dos películas en plan maratón y en versión original) sin que nadie ponga el grito en el cielo, incluso ver Cinema Paradiso, para llorar a moco tendido sin que te de vergüenza. Pasear sin rumbo y sin prisa por todos los centros comerciales de la ciudad, sólo por placer, sin ni siquiera comprar nada. Cambiar la siesta del sábado por una visita de inspección exhaustiva al Primark y poder descubrir esos “tesoros escondidos” y no sentirte culpable si llegas a casa 5 horas después. Salir a cenar con tus amigas sin chófer ni guardaespaldas. Aprovechar para ir a ver el espectáculo de Benidorm Palace. Incluso cantar en casa…. es que no me habéis oido cantar… soy sorda para la música de nacimiento, y mi entonación musical es para mandarme deportada a Siberia. De hecho mi mari, que de vez en cuándo me ha oído tararear alguna cosilla, sólo ha sido capaz de balbucear “menos mal que no nos tenemos que ganar la vida contigo cantando…” aunque tendría razones más que sobradas para pedir hasta la nulidad eclesiástica. Así que aprovecharé la soledad de mis tardes para enchufar mi lista de “Greatest Hits” de Spotify y berrear a pleno pulmón sin que me cueste el matrimonio.

Estas son las cosas que hago cuando me quedo de “rodríguez”. Tan sencillas y tan básicas.

Y ahora estoy recordando la polémica que se ha abierto en los medios, por la semanita de “rodríguez” que se ha pasado Letizia en Madrid. Pues chica, Leti, yo te entiendo. Que si yo necesito descansar del mío de vez en cuando, me imagino que tú estarás hasta el mismísimo moño del tuyo y de todos los que le rodean. Así que no te dejes intimidar por los apolillados periodistas y chismosos que critican tu actitud y que sepas que haces muy bien. Sin embargo tengo que recriminarte tu cara de mala leche (no sé por qué siempre tienes ese rictus como de no ir bien al baño) y eso de las vacaciones secretas. Menuda chorrada… mira, yo publico mis vacaciones en facebook y en mi blog y ¡¡¡¡ no pasa nada!!!!!.

Bueno guapuras, voy terminar de arreglarme un poco que he quedado dentro de un ratito con mis “carries” para cenar. Os animo a instaurar también esta costumbre en casa. Si no puede ser una semana, al menos un par de fines de semana al año. Sin niños, sin pareja, sólo tú y todo lo que te gusta hacer. Muchos besos y buen fin de semana!!!!

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