¿Celebramos San Valentín?


Uffff qué semanita llevamos con San Valentín. No sé si soy solo yo la que tiene la sensación que este año se está desmadrando la cosa, pero la verdad es que todo el mundo reniega de la fiesta, de la celebración del día del amor, pero el próximo fin de semana muchos hoteles cuelgan el cartel de completos, se celebran cenas y eventos por doquier y repunta el más que maltrecho consumo interno, con compras destinada a esa persona de la que estás enamorada. 

Esto me recuerda a que todos dicen que ven los documentales de la 2, pero realmente nunca aparecen en la lista de programas más vistos…


Tengo que reconocer que nunca he celebrado San Valentín al uso. Creo que nunca nadie me ha regalado nada, cosa que no me ha causado ningún trauma ni ninguna tara más allá de las que son mías propias.

Hay veces que pienso que ha sido una bendición porque a mí las flores no me gustan. Y es muy típico que te regalen flores. Me parece una pérdida de tiempo y de dinero. En mi caso, nunca me acuerdo de que hay que cambiarles el agua cada día, no sé si hay que ponerles una aspirina o si hay que cortarles los tallos… No tengo jarrones adecuados para albergar esos “ramones” que te envían de vez en cuando (a mi siempre por motivos profesionales, of course) y al final terminan marchitándose y manchando mi mesa del salón. La basura es su destino final en pocos días.

Cuando estoy intentando meter el ramo en una bolsa de basura, manchando de agua el suelo de la cocina y dejando un reguero de flores secas por donde paso, siempre pienso en zapatos. Qué diferente hubiera sido todo si me hubieran regalado zapatos!!! O bolsos, o alguna cosita de bisutería, que tampoco está la cosa para joyones!!!



Ya tiene mala pata que este año caiga en jueves, lo que no me va a permitir ni siquiera una pequeñita licencia (un bombón, una copa de vino, un gin tonic….) Los viernes por la mañana voy al médico de la dieta (como la que va al matadero) y dos días antes me pongo de un estricto subido para no hacer el ridículo cuando me suba a la báscula. Creo que mi vergüenza ajena me hace adelgazar más que la dieta propiamente dicha.

Así que mientras todos negamos a San Valentín, yo me voy a ver si encuentro algo para mi mari, no por nada, es pura coincidencia!!!!

Por cierto, por si me lees cariño, quiero decirte un par de cosas, que también son casuales, no tienen nada que ver ni con el consumismo, ni con San Valentín, ni con el amor, ni con nada parecido.

COSA Nº1


COSA Nº2



Y para los que tengan el  presupuesto ajustado, os recomiendo el consejo que hoy nos dan en la página de Facebook Yo me lo guiso, yo improviso.


Compra unas chocolatinas de esas con forma de moneda (como las de Nestlé), quítales el envoltorio de fuera y enróllalas en cartulina o papel rojo. Átalas una cuerdecita y colócala a modo de mecha. No olvides escribir algo así como “¡Eres pura dinamita!” o “¡Eres la bomba!”




YYYYYYYYYYYYYYY

Besos para los guapuras enamorados del mundo.
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Anonymous dice:

    Tampoco nadie me ragalo nada por San Valentín y tampoco tengo ningún trauma ni neuras , salvo como bien dices las que ya vienen de serie. Lo que si hago es autoregalarme algo, lo llevo practicando hace años y la verdad!!! surte buenos efectos.

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